Stanley Kubrick: uno de los mejores cineastas de todos los tiempos.

– ¿Y cómo has podido matar a mujeres y niños? – Fácil. Sólo hay que apuntar un poco mejor… ¡Qué puta es la guerra, eh!

La chaqueta metálica (1987)

¡Buenos días, Vietnam! Vi recientemente de nuevo la película de Stanley Kubrick La chaqueta metálica, y estuve pensando sobre todo el ciclo de películas del director estadounidense, y pensé en escribir una entrada sobre ello.

Rememoremos: Stanley Kubrick nació en 1928, y murió en 1999, dedicando su vida, tras una primera etapa de dedicación a la fotografía, casi por completo al cine. No obstante, no fue un director muy prolífico: sólo trece obras llevan su firma. Y, curiosamente, todas las obras de Stanley Kubrick son de géneros completamente diferentes, y todas ellas son obras maestras, obras en la primera línea de sus respectivos géneros.

ImagenAutorretrato de Stanley Kubrick en 1950.

No es frecuente que los directores de cine divaguen por géneros tan dispares como hizo Kubrick. Y es que este director no fue un cualquiera: con toda su obra demostró que dominaba cualquier género cinematográfico, desde la película histórica romana con Espartaco (1960), a la película de terror con El resplandor (1980), pasando por géneros tan diversos como la ciencia ficción (2001: Odisea en el espacio 1968), el drama romántico (Lolita 1962), la película bélica (La chaqueta metálica 1987), la película antibélica (Senderos de Gloria 1957) o el humor negro, con la película sobre la psicosis en la guerra fría Dr. Strangelove, de 1964.

Y es que no era Stanley Kubrick ni mucho menos un director conformista: todas sus obras son fruto de un trabajo y una rigurosidad casi obsesivas. Sus películas tienen años de trabajo conceptual y miles de tomas a las espaldas. En la mítica escena del cine de una de sus más famosas películas, La naranja mecánica, de 1971, Malcolm McDowell, que interpretaba al protagonista del film, acabó desgarrándose la córnea con los ganchos que tenía en los párpados, y como la escena exigía que recreara el dolor físico y el auténtico pánico, los realizadores no se percataron del accidente hasta el fin de la toma.

Imagen

He aquí la escena en cuestión.

La última obra de Stanley Kubrick fue Eyes Wide Shut, 1999, un drama casi surrealista. El director murió pocos días antes del montaje final de un ataque al corazón, quedando entre sus archivos un proyecto que le acompañó durante casi toda su vida, durante más de cuarenta años, y que podría haberse convertido en la gran película de su carrera: una película biográfica de Napoleón.

Pero no pudimos ser testigos de ello. Para la memoria fotográfica colectiva quedan todas sus demás obras, grandes obras maestras de un hombre que superó el cine.

José Román, 15 de febrero de 2013.

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Acerca de aquidelta

¡Buenos días Vietnam! Mi nombre es José Román, y soy un estudiante de bachillerato de Andalucía. Pretendo estudiar medicina, y especializarme en psiquiatría. Algunos de mis intereses son la música, el rock melódico o el indie, la literatura, el cómic, el periodismo, la historia o la psicología.
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